Nora estaba inquieta. Esperaba la llegada de su compañero bajo el umbral del gran arco que el castillo principal del parque poseía en su base. Oyendo las risas de las personas, los leves gritos lejanos del éxtasis en las atracciones, oliendo el dulce olor a caramelo y golosinas, y viendo a las personas caminar de aquí para allá, la chica dejó de sentirse parte de aquel lugar que tan maravilloso le había parecido hasta hacía escasos minutos. Sentía la mirada de Adam clavada en su nuca, preocupado. ¿Como explicarle? ¿Como decirle lo que había oído? Jamás debía hacerlo. -No me está gustando nada este lugar-
Cuando Jack apareció, la chica se dirigió rápidamente hacia él. El hombre no necesito preguntar nada para, con solo ver el rostro descompuesto de su compañera y alumna, saber que había encontrado algo. -¿Lo has visto? ¿Donde está?-
-Yo... no estoy segura de qué he visto-
-¿No has visto al yokai?-
-Sí, pero...-
-Yo no he visto nada- explicó Adam -Y he estado con ella en todo momento- Jack frunció el ceño extrañado, para después fijarse en que Nora tenía entre sus manos varias fotos instantáneas.
-¿Lo has captado?- quiso saber, al tiempo que tomaba las fotos y empezaba a pasarlas una a una. Entre ellas pudo encontrar fotos de Nora, fotos del parque y una foto de la chica y Adam bastante apegados, en la que tuvo que detenerse unos segundos para intentar entender aquella actitud.
-¿No... lo ves?-
-¿Ver qué?- La chica suspiró desesperada. -Nora ¿Qué ves tú en estas fotos?-
-Ahora nada. Pero antes, hace un rato, vi algo. Y no solo lo vi, lo oí- explicó. Jack miró a Adam y este negó con la cabeza. Definitivamente, la chica era la única que había presenciado tal cosa.
-Esto es muy extraño. Si hubiese un yokai, Adam también lo habría visto.-
-Pero de verdad lo vi, y lo oí-
-Un yokai cualquiera no tiene la capacidad de comunicarse. Tampoco la de camuflarse a nuestra vista así como así. ¿Qué dijo exactamente?- Nora se tensó. Abrió la boca para hablar, pero rápidamente la cerró. Aquel gesto no pasó por alto para Jack, quien esperó expectante a que dijese algo.
-Nada claro... pero tenía mi voz- terminó por decir. -Era negro, repleto de plumas. Tenía una máscara blanca, creo- añadió -No puedo decir más-
-Pues si sólo tu puedes verle, eres la única que po...-
Nora dejó de prestar atención a lo que el hombre decía. Todo su entorno volvió a silenciarse de aquella forma tan macabra, haciendo parecer que todo trascendía de forma más lenta a la natural. -Tu culpa. Asesina. Tu culpa. Asesina- volvió a oir muy cerca, como si la voz sobrevolase por encima de su cabeza.
-¡Cállate!- gritó la chica.
-Tu culpa. Asesina. Tu culpa. Asesina-
-¡No es mi culpa! ¡No es mi culpa!- volvió a gritar, llevándose las manos a las orejas y colocándose de cuclillas sobre el suelo, en un vano intento de protegerse de aquellas acusaciones tan horribles. -Déjame... no es mi culpa... ¡No es mi culpa!-
-¡Nora!- Jack, arrodillado junto a la chica, intentó separar sus manos de su cabeza en un intento de que saliera de aquel extraño trance.
-¡¿Que le pasa?!-
-No lo sé- Jack bufó. La gente a su al rededor miraba con interés y preocupación la escena que la chica estaba montando. Algunos pasaban rápido por su lado, mientras que otros se detenían en pos de poder ayudar. -¡Nora! ¿Qué ocurre? ¿Es esa cosa?- La chica asintió, incapaz de abrir los ojos o reaccionar de forma normal ante las preguntas de Jack.
-Ahí arriba... está ahí arriba-
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