Aun la vivienda se hallaba sumida en una leve oscuridad, propia de la hora temprana, cuando unos pasos ligeros y frenéticos comenzaron a cruzar el pasillo y subir y bajar las escaleras de forma veloz. Jack, que hasta entonces había estado durmiendo sobre el sofá, frunció el ceño justo antes de abrir los ojos y preguntarse qué ocurría. Extrañado, se incorporó de manera que acabó despertando a Inu. Sí, seguía escuchando aquellos pasos nerviosos que indudablemente pertenecían a Nora ¿Que le ocurría? Se puso en pie, rascándose la nuca y bostezando posteriormente, para finalmente, acercarse hasta la escalera y asomar su rostro por el hueco de la misma -¿Nora?- De forma repentina y casi espectral, la chica cesó su actividad y asomó desde la planta superior.
-¿Sí?-
-¿Estás bien?- preguntó subiendo las escaleras.
-Sí, ningún problema- aseguró la voz lejana de la chica, quien contestó desde la habitación. Cuando Jack llegó para comprobar qué ocurría, encontró en el suelo de su habitación varias prendas femeninas repartidas por el suelo. Había pocas, pero las suficientes como para entender que se había formado un pequeño desastre. Nora salió del baño, aún vestida con ropas de Jack, pero llevando en su mano más prendas propias. -¿Qué pasa aquí?-
-Lo siento ¿Te he despertado?- preguntó de forma rápida mientras tomaba otra prenda del suelo y se la llevaba hacia el baño. Observando que la puerta del mismo estaba abierta, se atrevió asomarse, para contemplar así como la chica se miraba en el espejo con ropajes colocados sobre su vestimenta de forma descuidada.
-¿No es muy temprano?-
-Sí, es posible-
-¿Es posible?- preguntó extrañado. Definitivamente, aun estaba amaneciendo. Nora volvió a salir del baño. Su rostro era la representación de la más pura frustración. Se arrodilló sobre el suelo y observó las prendas de forma minuciosa, como si deseara escoger una combinación perfecta para vestir -¿Tienes una cita hoy o algo así? Tenemos una misión-
-Claro. Y por eso estoy eligiendo algo que ponerme-
-¿Todo esto es por ir a ese parque de atracciones?- Nora dedicó al hombre una mirada seria con cejas juntas. Fue tan estúpida la situación, que Jack no pudo reprimir una sonrisa -Si es por la misión, piensa que la ropa debe ser lo más cómoda posible-
-Lo sé, lo sé. Pero es que... aun tengo poca ropa propia. Las que Serena me dio son un poco... ¿Como decirlo?- La chica alargó su brazo hasta tomar un vestido que estaba perfectamente doblado en el interior de la maleta de viaje de Jack en la que guardaba sus prendas para no molestar. El vestido era negro, estrecho, ceñido y algo corto. Elegante y refinado, pero incómodo. Jack lo miró con seriedad, como si reconociese aquella prenda.
-Los gustos de Serena siempre han sido muy particulares-
-Tiene buen gusto, pero no es mi estilo- explicó la chica -Además... yo... me gustaría vestir bien-
-Sólo es un parque de atracciones-
-Es un parque de atracciones al que sueño con ir desde que era una niña- murmuró con cierto rintintín en la voz.
-¿Vivías en Londres de pequeña no? ¿Qué impidió a tus padres llevarte si tanto te ilusionaba?- Al hacer aquella pregunta, el rostro de Nora se reblandeció. Compuso una mirada algo triste y suspiró.
-Mis padres no tenían mucho tiempo de pensar en mí- se limitó a decir. Jack sintió como se había adentrado en un terreno delicado, de manera que decidió retroceder.
-Así que... Lo que realmente te ocurre es que estás ilusionada con ir. Te has despertado temprano solo para elegir qué prenda llevarás y qué cosas llevarás en el bolso- dijo Jack con voz burlona.
-Lo dices como si fuese vieses una niña en vez de una mujer-
-Diría que Charlotte estaría en estas circunstancias menos ilusionada que tú- una prenda voló de manera directa y concisa hasta la cara de Jack, provocando en éste una carcajada con la que, por inercia, se llevó una mano al estómago.
-¿Aun te duele?-
-Bastante poco. Pronto podré volver a entrenar-
-¿Y por qué no duermes ya en tu cama? Yo... me siento bastante apurada de seguir ocupándola- Jack sonrió, acercándose hasta la posición de la chica y arrodillándose a su lado.
-Qué mal anfitrión sería-
-Oh, vamos. Jack, por favor-
-Oye ¿Quieres llevarte esto?- Jack abrió su armario y sacó una caja que era ya familiar para Nora, puesto que ya sabía de las fotografías que había en su interior. Al abrirla, las manos del hombre rebuscaron entre varias cosas que la chica prefirió no mirar con curiosidad, hasta que sacó una cámara de fotos pequeña y compacta -Es algo antigua, pero te servirá. Podrás enviárselas a Sam- A Nora le brillaron los ojos al coger el aparato electrónico entre las manos. Ya casi podía imaginar al completo la cantidad de fotos que haría... -Pero recuerda: es una misión. No te distraigas. Hoy te estrenarás como cazadora. Muéstrame que todo cuanto te he enseñado en este último mes ha sido útil-
A la hora acordada, Adam pasó a recoger a la pareja en coche. El coche de Adam era precioso: un volvo de color oscuro, robusto y brillante. Aquella no era la primera vez que Nora montaba en él, por supuesto. Y dado que Jack decidió no sentarse junto a su hermano en el asiento de copiloto, fue ella quien lo hizo. Sus emociones estaban a flor de piel,de forma que a Adam no se le pasó desapercibido aquel hecho. La chica radiaba felicidad y bienestar después de mucho tiempo. -Te veo bien- aseguró el hombre. Nora sonrió, ajustándose el gorro de lana que había comprado el día anterior justo para aquella ocasión.
-Está emocionada porque ir a ese parque de atracciones es su sueño desde que era niña- explicó Jack desde el asiento trasero.
-¡Jack!-
-¿Qué? Como si Adam no pudiese notarlo-
-No vuelvo a contarte nada sobre mi- gruñó la chica cruzándose de brazos, haciendo que la chaqueta de lana que vestía la abrigase aún más.
-Me alegro en cualquier caso, Nora. Se te ve... recuperada. Me sentía muy mal por ti cuando estabas decaída, de forma que me congratula verte sonriente-
-Gracias- sonrió la chica -Y lo siento, debe ser un poco duro para ti el día de hoy- aseguró. Adam frunció el ceño sin entender -Por Serena y los niños... Sería mejor visitar el parque con ellos ¿Verdad?- preguntó con cierto tono de pena.
-Sí, si, sí. Exactamente- se excusó -Pero no pasa nada. Llevamos a Charlotte el día de su cumpleaños-
-Sí, pero... siempre es mejor estar rodeado de las personas que más quieres para disfrutar en un sitio como un parque de atracciones-
-Claro, claro- Adam miró por el retrovisor, encontrándose la mirada seria de Jack a sus espaldas, la cual decidió ignorar.
-¿Cómo esta Serena? Hace tiempo que no se nada de ella. Desde el accidente, realmente. ¿Le diste las gracias por la ropa?-
-Está bien, con los niños. Como siempre. No te preocupes por ella- le sonrió. -¡Vamos allá!-
Llegar al parque de atracciones Disneyland, fue, con diferencia, el tramo más lento de tiempo que Nora recordaba en toda su vida. Al aparcar el coche en una zona exterior, el trío se encaminó hacia la ventanilla de tickets donde se agenciaron una entrada para cada uno, por supuesto, pagadas por el bolsillo de la hermandad de cazadores. Nora no entendió como una hermandad tan mística y oculta podía tener fondos, y menos aún, de donde los conseguían. No solo pagaban, visto lo visto, los gastos necesarios de los cazadores, sino que disponían de los suficientes hilos como para mover rápidamente procesos burocráticos de lo más extraños. Los suficientes como para que las faltas al trabajo fuesen cubiertas por ellos mismos.
La chica alejó sus pensamientos de la cabeza cuando, ante ella, la gran entrada del parque apareció. Los ojos se le iluminaron a la par que sus pupilas se diltaban de forma casi imperceptible. Por un momento, sus pies fueron los que se movieron hacia delante de forma independiente a la de su mente, al menos hasta el momento en el que entró por completo al parque. Aún las atracciones no estaban cerca, y sin embargo, desde una calle principal Nora pudo contemplar multitud de tiendas, familias, parejas y amigos sonriendo y correteando por el lugar, algunos incluso vestidos y adornados con motivos acordes a la temática del parque. La leve música fantástica que sonaba a través de los altavoces ubicados en todas partes conseguía que cualquier persona se viese atrapada para viajar a un mundo totalmente distinto al real, a uno mágico, lleno de sueños. La chica se sintió pequeña de alguna forma, una niña otra vez, después de tantos años. Ansiaba verlo todo, ansiaba pasarlo bien, alejarse de las penas y disfrutar después de tanto tiempo. Solo deseaba poder compartir el momento con alguien querido como Sam... o quizás sus padres, como deseaba de niña. Algo seria, miró a Jack y Adam. Ellos no dejaban de ser sus amigos. Amigos que le brindaban ayuda y compañía en todo momento. Sonrió al saber que su compañía, de cierta forma, era perfecta.
Rauda, llevó una mano hasta la cremallera de su mochila para abrirla y sacar la cámara de fotos de Jack. De forma rápida, lanzó unas cuantas capturas al lugar bajo la atónita mirada de los hermanos -¿Qué? Iga dijo que debíamos comportarnos con normalidad-
-Veamos qué tenemos aquí- dijo Jack al tiempo que abría un mapa lleno de caricaturas que le habían cedido junto con las entradas -Este sitio es enorme... Veamos, hay varias zonas distintas. También hay un parque adicional con entrada propia al otro lado. Deberíamos movilizarnos tranquilamente y buscar información sobre los últimos incidentes que hayan ocurrido: Atracciones averiadas de forma extraña, accidentes de clientes inexplicables e incluso destrozos fuera de lo común. Podríamos separarnos-
-Nora ya se está separando ella sola- anunció Adam. Cuando Jack alzó la mirada, pudo ver como la chica andaba de un lado para otro con la cámara de fotos en la mano, curioseando tiendas, admirando el decorado e incluso deseosa de comprobar cuales eran las atracciones.
-Entonces separémonos cuanto antes. En una hora podríamos encontrarnos... aquí- Jack puso el dedo sobre el dibujo de un castillo enorme y emblemático.
-Nos vemos allí entonces. Voy con Nora- se adelantó
-¿Con Nora?-
-¿Te molesta? No has dicho en cuantos grupos nos separaríamos, y creo que es mejor no dejarla sola-
-¿La ves más débil que tu?-
-No. Pero me niego a estar contigo en este lugar. Al menos Nora no se comporta como una imbécil- gruñó el hombre para después marcharse, dejando a Jack con las palabras en la boca.
El grupo se dividió en dos. Tocaba buscar.
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