Las luces de la calle, de las linternas de los asistentes y de los focos de los helicópteros que volaban sobre la zona del incidente cegaron a Nora y Adam, que se debatían por seguir en pie unos pasos más hasta quedar totalmente fuera del edificio en ruinas. No eran los únicos que salían por su propio pie. Junto a ellos, algunas personas se esforzaban en escapar también, algunas en mejores condiciones que otras. Pero si algo tenían por seguro, es que quedaban demasiadas personas aún dentro...
Rápidamente, un policía y un par de enfermeros socorrieron a la pareja, separándolos al uno del otro y buscando pistas del estado de los mismos a simple vista. Los condijeron hasta una unidad ambulancia cercana y comenzaron a hacerles pruebas, acompañadas de preguntas que ninguno de los dos sabía exactamente como responder. -Señorita ¿Sabe usted decir que ha pasado?- preguntó el enfermero mientras con una pequeña linterna observaba las pupilas de la chica -Señorita ¿Le duele algo? ¿Se encuentra bien?- Nora no sabía como responder. Sentía como si su mente se hubiese quedado bloqueada y no fuese capaz de procesar nada de lo que la estaba rodeando. -Señorita ¿Entiende mi idioma?- insistió el enfermero, consiguiendo que la chica acabase mirándole a los ojos. En vez de responder, se echó a llorar. -Está sufriendo una conmoción. Relájese, por favor-
-Estaba tomando pastillas para la depresión. Y antes de venir, tomó un relajante- explicó Adam por ella -No entiende el idioma-
-Entiendo. Lo detallaremos en su informe de ser necesario. Señor ¿Ha visto usted que es lo que ha ocurrido?- Adam se quedó sin palabras. ¿Como podía hablar de aquello? ¿Como podría explicar que había visto algo que no todos podían ver? Aunque, al parecer, Nora sí.
-No...- Un enfermero que asistía fuera de la ambulancia empezó a pedir refuerzos, de manera que el que estaba tratando a Nora tuvo que terminar por marchase, quedando uno solo a cargo de los dos.
-Nora- llamó Adam -No pasa nada... No ha pasado nada. Estamos bien ¿De acuerdo?- murmuró el hombre intentando controlar la situación -Estamos bien...-
-No...-
-Estamos a salvo-
-No está... Jack no está... Jack está allí- Adam chasqueó la lengua. Lo cierto era que le temblaban las manos y que tenía unas ganas de vomitar cada vez más crecientes. No paraba de pensar en Jack él tampoco desde que salieron del aeropuerto. Pero... ¿Qué podía hacer él? -Dios...-
-Parece que están bien- explicó el enfermero, que no había dejado de cerciorarse del estado de salud de ambos -Quédense un rato más aquí, por favor. Nos encargaremos de tratar sus heridas. Si tienen un familiar o amigo desaparecido, por favor, háganlo saber a la policía. Ellos se encargarán de encontrar a los desaparecidos- recitó el enfermero como si fuese una frase establecida para un protocolo de actuación para casos de emergencia. Adam suspiró tras sentir un enorme escalofrío... ¿Que demonios estaba ocurriendo?
No había pasado ni tan si quiera una hora cuando, a los pies de lo que antes era el aeropuerto de Tokio, ya se apilaban cadáveres envueltos en mantas dotando al lugar de un aspecto absolutamente siniestro. Y no era para menos. Los fallecidos empezaban a contarse en decenas y decenas, así como el llanto, la desesperación y los gritos de los supervivientes y familiares ocupaban el silencio roto de aquel lugar. El aeropuerto se llenó de voluntarios y refuerzos de unidades especiales. Todos querían colaborar ante un siniestro que aun, no tenía explicación. Desde su posición, sentado en el borde de la parte trasera de la ambulancia, Adam escuchaba las teorías de los policias que caminaban de aquí para allá: Algunos apostaban por un acto terrorista, otros, por un acto de igual calibre a manos de un lunático. Los más inquietos, aseguraban que podría existir la posibilidad de que un fallo en el mecanismos del avión podría haber acabado provocando en accidente, pero no daban razón lógica a como todo el edificio podía haberse venido abajo en cuestión de minutos. El hombre suspiró, sin dejar de observar la escena. Miraba todos aquellos cadáveres que los bomberos conseguían rescatar, inquieto de reconocer alguno... y no deseaba hacerlo. Empezaba a atar cabos en su mente sobre Nora y Jack, y a su vez, tenía tantas preguntas... Miró a la chica con el ceño fruncido mientras estaba recibía algunos puntos de sutura en la herida de la frente. Estaba anonada, en shock... y quizá eso era lo mejor.
-¡Adam! ¡¡¡Adam!!!- El hombre se volvió rapidamente hacia la dirección de la que provenía la voz. Apenas le dio tiempo de decir algo tranquilizador a su mujer, pues Serena se echó a sus brazos, desconsolada y temblorosa. Agarraba a Adam como si fuese a perderle para siempre y quisiera retenerlo mientras las lágrimas se amontonaban sobre sus mejillas. -Adam... Pensé... Temí que...-
-Estoy bien, cielo. Estoy bien. No me ha pasado nada ¿Ves? Estoy aquí- Serena se apartó inmediatamente de su esposo para comprobar que lo que decía era verdad. Estaba magullado y presentaba un aspecto horrible. Tenía heridas ya vendadas al rededor de sus brazos y piernas, así como hematomas que tardarían semanas en desaparecer. Pero estaba bien. Estaba sano y salvo. Serena volvió a abrazarle, enormemente aliviada.
-Nora...- La mujer, al levantar la vista, pudo observar a la chica sentada sobre la camilla de la ambulancia. -¿Estás bien?- La chica asintió al tiempo que se le humedecieron los ojos. -¿Qué ha pasado? En la televisión y en la radio hablan de atentados y bombas... Vine tan rápido como me enteré-
-No lo sabemos aún, sólo se que hemos tenido suerte... Unos minutos más y... Quizá Nora no hubiese podido estar aquí- explicó en voz muy baja -¿Donde están los niños?-
-Con la vecina. Nadie esta durmiendo hoy. Todos quieren colaborar en algo-
-Mejor... porque esta escena no es algo que un niño debiese ver- Serena se dio la vuelta para observar la pila de cadáveres y se llevó una mano a la boca, conmocionada.
-Señoras y señor, discúlpenme, necesitamos la ambulancia para trasladar a los heridos. Si se encuentran bien, márchense a casa, por favor- explicó el enfermero, instando a Nora a salir de la ambulancia. Adam la ayudó a bajar pero impidió, en primeras instancias, que mirase la escena, haciendo que se volviera en su posición. Junto a ellos, muchas ambulancias empezaron a evacuar gente y en pocos minutos, la zona se volvió más catastrófica aún. -Será mejor que nos vayamos, Adam. Nora... puedes quedarte en casa, por supuesto-
-No-
-¿No?-
-Serena...- Adam tragó saliva -Jack está ahí dentro.
Las horas pasaron y ninguno de los tres se movieron de aquel lugar. Y no fueron los únicos. Los policías, los bomberos, los enfermeros y los voluntarios se quedaron a pie del accidente durante toda la noche, trabajando sin descanso. Adam observaba a cada herido y cada cadáver que los cuerpos de seguridad sacaban de entre los escombros, mientras Serena lloraba temerosa por Jack en los brazos de su esposo, y Nora, simplemente... se limitaba a estar.
Ya había amanecido cuando un bombero avisó de que no quedaba nadie más dentro de las ruinas, lo que hizo que Nora reaccionase por primera vez. -No puede ser...-
-¿Estais seguros de que Jack se quedó dentro?-
-Lo vimos, Serena. Estaba ahí... vino para despedirse- mintió Adam. Nora se movió del sitio sin aviso, lo que hizo que Adam no pudiese detenerla a tiempo. La chica caminó entre las personas del lugar, esquivando algún que otro escombro, y, algún que otro cadáver. Buscó con la mirada a algún agente que tuviese su placa identificativa colgada de la camisa, hasta que lo encontró. Se trataba de un hombre joven, con rostro apagado, seguramente por la situación.
-Sumimasen- empezó a decir Nora, buscando las palabras correctas en el idioma -Hay un... un hombre. Dentro. ¿Me entiende?- el joven asintió.
-La entiendo, pero, ya han afirmado que no quedan personas dentro-
-Sí, si hay. Un hombre más. Jack. Se llama Jack- empezó a decir nerviosa
-¿Jack?- el chico suspiró -Señorita, no queda nadie más...- Nora tragó saliva.
-Si queda-
-Señorita, le aseguro que...-
-¿Shinji? ¿Te llamas Shinji?- Nora pudo leer su nombre en su tarjeta -Shinji, ese hombre... dentro. Yo conozco. ¿Vale? Y no está. No aquí fuera- La chica empezaba a perder los nervios. Por suerte, Adam se acercó hacia ambos justo a tiempo.
-¿Que pasa?-
-Le estoy diciendo que Jack no está ¡Le estoy diciendo que está dentro!-
-Cálmate, Nora. Señor, mi hermano está dentro. Nos acompañaba y no ha salido aún. Fuimos de los primeros en salir y desde entonces no he quitado ojo ni a los cadáveres ni a los heridos que han estado rescatando-
-¿Están seguros de eso?-
-¡Por supuesto!- alegó la chica
-Entonces debe estar fuera. No puede estar dentro. El equipo es bastante minucioso en su trabajo y no...-
-¡Que le busquéis! ¡Joder!- Nora rompió a llorar, por fin. El cúmulo de sentimientos, mezclados con los efectos ya desaparecidos de las pastillas, hicieron que la chica explotase. Estuvo a punto de abalanzarse sobre el policía, pero Adam fue rápido y consiguió detenerla tomándola de ambros brazos.
-Lo siento mucho, de verdad-
-¡Está ahí! ¡Está ahí! ¡Y está herido! ¡Esa cosa lo ha herido!- El policía compuso una cara de espanto mientras que Adam no supo como diantres esconder la suya.
-¿Que cosa? ¿Que han visto?-
-Nada, no hemos visto nada-
-Pero la chica dice que...-
-La chica está traumada. Perdónela. Ha sido un shock muy grande-
-Me temo que tengo que tomarles declaración-
-Oiga, amigo. Esta es la declaración: No vimos nada. ¿De acuerdo? El avión estalló, y con él, el resto del edificio. A mi me parecieron bombas por la forma en la que el lugar se fue destruyendo, parte por parte.- declaró Adam con rotundidad. Tal fue su firmeza y convencimiento, que el joven policía terminó por aceptarle la declaración.
-Por favor... hagan algo...- lloró la chica. Shinji se sintió mal. No deseaba no brindar la ayuda que cualquier ciudadano necesitara. Era su deber como policía ayudar... y más aún si esa chica había visto algo parecido a lo que él había llegado a ver.
-Escúchenme. Voy a comunicar el aviso del desaparecido al comisario y al cuerpo bomberos. intentaré que busquen una vez más. Si no, procuraré encontrar el nombre de ese hombre en las listas de los ingresados de los hospitales y de fallecidos. Yo mismo os comunicaré su aparición, pero deben irse a casa ¿De acuerdo? Deben descansar y, usted, señorita, si necesita más asistencia médica...-
-Está bien, nos iremos a casa- aseguró Adam, aun agarrando de los brazos a la chica
-Necesito un numero de teléfono, un nombre y el nombre del desaparecido-
-Se llama Jack Crane - Shinji apuntó los datos en la liberta que llevaba siempre en el bolsillo de su chaqueta, utilizando un bolígrafo bastante gastado.
-Está bien. Les llamaré en cuanto le encuentre. Por favor, váyanse a casa- Adam tuvo que arrastrar a la chica de aquel lugar en contra de su voluntad. Mientras, Shinji se quedó mirando a aquella extraña pareja. No podía obviar lo que la chica había dicho. Definitivamente, debía haber visto algo ella también.
Llegaron a casa de Adam y Serena cuando el sol estaba ya bien alto. La mujer fue la primera en entrar para procurar adecentar el hogar en la medida de lo posible. Charlotte debía estar en el colegio y Nick aún estaba bajo los cuidados de la vecina. Era mejor así. -Voy a preparar té- dijo Serena, con la voz temblorosa. La idea de que Jack estuviese desaparecido no le estaba sentando nada bien a ella tampoco. -Nora, sientante. Adam... ayúdala en lo que necesite- dijo con cierra tristeza en la voz. Pensar en sospechas, celos y traiciones era inútil en ese momento, además de indecoroso. Sin más, se encerró en la cocina para preparar la tetera y buscar algo de comer.
-Nora...¿Quieres ducharte? Serena te dará ropa limpia- Ambos estaban lleno de suciedad, ceniza y polvo, vestidos aun con ropas rotas.
-Es mi culpa- lloró la chica.
-¿Qué es tu culpa?-
-Aquella cosa...-
-¿Como que aquella cosa es tu culpa?- preguntó en voz lo más baja posible.
-Jack me lo dijo... Jack me dijo que me iban a hacer daño- El hombre no supo como reaccionar ante aquellas palabras. ¿Daño? ¿Esos seres? ¿Por qué le hacían daño? ¡¿Y por qué ella y Jack los veían también?!
-Nora, ayúdame un poco. Yo no sabía que veías esas cosas. Joder, tampoco sabía que Jack las veía ¿De acuerdo? Lo mantuve en silencio porque...-
-Porque no querías que la gente pensase que estabas loco...- sollozó. Y entonces, Adam cayó en la cuenta.
-¿Es por eso, Nora? Tu depresión... el estar siempre tan apagada... aquella crisis en la que esos bichos te estaban rodeando... ¿Es por ellos?- La chica asintió y Adam de repente empezó a entender muchas cosas. De cierta forma, sintió que podía comprenderla. Ella se parecía a él. Ambos veían lo mismo. Habían sido tan iguales... y se habían alejado tanto. El hombre quiso abrazarla, aun a sabiendas de que Serena podría verles. Pero entonces, el timbre de la puerta sonó. Ninguno de los tres hizo nada mas que tener el corazón sobrecogido, y entonces, Serena tomó la iniciativa. Y al abrir la puerta, ahí estaba él -¡Jack!- Serena le abrazó y rápidamente, pasó a comprobar que estaba bien.
-Estoy bien, estoy bien-
-¡¿Donde estabas?!- Adam y Nora corrieron hasta la puerta. Ahí estaba el, vestido con ropajes distintos a los del día anterior y con una mano sobre el estómago, como si intentase protegerlo.
-Menos mal... Dios... Menos mal... Jack- Nora volvió a llorar, pero de puro alivio.
-Shh... Cálmate ¿Recuerdas?- dijo Jack con voz tranquila, haciendo que Nora intentase controlarse. Los demás no entendieron a qué se refería Jack, pero lo obviaron.
-Jack, tenemos que hablar-
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